Sobre esta página y su autor.

¡¡¡Venga sos cuennos arriba!!! ¡Satán Es Mi Señor!

¡¡¡Venga sos cuennos arriba!!! ¡Satán Es Mi Señor!

Güenos y malvados días.

Antes de nada, voy a presentarme y voy a dar explicancias de por qué se están escribiendo estas barbaridades que podréis leer en aquesta bitácora cibernética (blog que le diría un flojo anglosajónido), hovra cumbre de las letras aspañolas que harían renacer a Miguel de que Cervantes… y volverse a morir de puro susto endespués de leerlas.

Me llamo José Manuel Santos (aunque todo el mundo me llama Lenders… no sé por qué), de profesión vendeburras comercial de productos alimenticios al por mayor para servir a Satán y a ustedes (en pepitoria).

Porque resulta que yo, de religión soy satanista, ¿saben? Pero no satánico de sacrificar recién nacidos en un altar en las noches de luna llena ni beber sangre de doncellas vírgenes (más que ná porque voy por las de doce años y no encuentro ninguna) ni besar el culo de carneros negros (ya se lo beso bastante al cabrón de mi jefe en el trabajo), qué va, qué va… Eso es de aficionados, de mindundis, de wannabes de ésos.

Un servidor es adorador del Vahjísimo.

Yo soy un satanista con dos cojones.

Y un buen rabo.

Por si alguno no se ha enterao entodavía, lo que me vengo a referir es que soy satanista miembro (y no veas qué peaso de miembro) de la Berdadera Feh…

Satán Es Mi Señor.

Yo antes era el típico ateo españistaní sosainas al que la religión le importaba menos de lo que a mi banco le importaban los problemas que yo tuviera para pagar la hipoteca a principios de mes. Estaba perdido, vagando eternamente en el maremágnum etéreo del aburrimiento existencial, cuando hete aquí que me topé con las Majnas Escrituras en aquel tugurio digital que es Vicisitud y Sordidez:

Satán es mi señor (parte I): ¡Tu vida va a ser un infierno!

Satán es mi señor (parte II): ¡Quiero que mi vida sea un infierno!

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¡¡¡Satán es mi señor y Le Corbusier es su profeta!!!

.

El destino me llamaba y me lo encontré bajo la forma de una colleja que me dio mi mujén para que le prestara atención a esa revelación que ella mesma se encontró surfeando la intenné. Eso y que la joía me pilló en el historial de navegación una búsqueda de “tetonas anoréxicas” pero bueno, a lo que íbamos.

Mostráronse montruosamente ante mis ogos las hovras del Malijno.

Y cuando digo “obras” me refiero… literalmente.

No veas tú la de ñordones arquitectónicos que se sucedían ante mi incrédula mirada y los cuales me sirvieron, cuales milagros en otras fes, para acabar reconociendo con su cualidad malijna y sobrenatural innegables… que Satán existía y, a diferencia del Otro (el dios de las religiones abrahámicas, como las de esos descreídos de los cristianos, los más ulmanes y los jodíos), ¡¡¡se manifestaba FÍSICA y TANGIBLEMENTE en esta nuestra realidad!!!

Échale guindas al pavo que yo le echaré a la pava.

Satán se manifestaba ante los onvres y munjeres bajo la forma de horripilantes adefesios, hovras y konstrucsiones de todo tipo que eran más feos que caerse de boca con las manos en los bolsillos.

Extasiado me quedé con las berdades que aquellos posts revelaban y ni corto pero sí perezoso (duermo más que una cesta de gatos) me puse a indagar porque en de seguro que ya había por ahí más convertidos a la nueva feh. Y coño, que resultó que sí que los había. Aunque no sé de qué me extrañaba… si existen grupos de facebook titulados “¿Qué cojones estudió HE-MAN para tener un mater del universo?” con casi veinte mil seguidores, DEBÍA haber satanistas adoradores del jormigón gris y carente de alma y estética; cultistas del corten y del óxido churretoso; creyentes en las rotondas sufragadas carísimamente con fondos públicos por motivos absurdos, y adefesios violadores de paisajes.

Postraos culo en pompa ante el Majno Jrupo… SEMS:

Satán Es Mi Señor.

Sincerándome un poquillo os he de confesar que soy un jachondo metal. Demasiao, quizás. La gente de mi barrio me esquivaba porque me temían más que a una vara verde con las ganas de guasa que tengo siempre en tó lo alto. Coño, cómo sería que me tuve que ir a vivir a la sierra perseguido por una multitud enfurecida con antorchas, picas y horcas. Total, que no me quedaba otra opción para desahogar mi necesidad de cachondeo que utilizar la intenné.

Y cuando me encontré con SEMS fue como si alguien me tocara palmas… que me eché a bailar.

Me hice “encofrade” (miembro del Majno Jrupo).

En el Majno Jrupo hay gente (por llamarla de alguna forma) que se especializa en temas muy concretos: los hay que sólo se dedican a traer, mostrar y demostrar que existen edificios memoníacos en la Europa del Este comunista; otros sólo tratan horrotondas (rotondas satánicas); algún encofrade que vive por allí sólo aporta imágenes de adefeicios de los Países Vajos (que se las traen), otros le meten caña al brutalismo… y todos nos inclinamos y postramos ante la hovra de nuestro projeta nasío (pa’ engenderar) en suelo patrio: Santiago Calatrava.

Yo no quería ser de menos, asín que abrí una sección cocreta y definida para analizar desde un punto de vista estético-satánico lo que siempre se deconstruía analizaba allí: edificios, construcciones, obras. Pero yo escogí tratar sólo… iglesias, mezquitas, sinagogas, pagodas… TEMPLOS, en suma.

Y llamé a mi sección…

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EL TEMPLO DEL MAL.

.

Y me puse un pin en la camiseta.

¿Por qué templos? Pues por una serie de motivos de insondable profundidad existencialista el mayor de cuales fue porque me salió de mis santos cojones.

Y estaba yo en esas, sumido en las alabalanzas de los demás encofrades que se lo pasaban mejor con mis posts que jugando al escondite con Stevie Wonder, que resultó que un aciago día, Zuckerberg (el dueño de facebook) se dio cuenta de que mi verdadero nombre no era “Yamamoto Santos” (y que conste que hay gente que se llama así de verdad) y me borró la cuenta, el muy puñetero. Todos mis aportes parecían haberse perdido.

Y una mierda. A ver si os creéis que me chupo el dedo. Menos mal que lo guardo todo en archivos de seguridad, que si no, me plantaba en su casa y lo terminaba de hacer hombre. Me hice una cuenta nueva ya como más auténtica y empecé a repostear (que no a repostar).

Pero… se me quedó la inquietuz de que pudiera volver a pasar un accidente. Necesitaba de una forma de salvaguardar mis posts de manera segura y que a la vez se pudieran disfrutar éter en la mente (¡estas obras de arte no pueden quedarse escondías en las tripas de un ordenador!), quedando para la posteridad. O similar.

Estaba yo el otro día tostándome al calor de finales de mayo en mi Córdoba natal (ya os podréis imaginar que las ranas iban con cantimplora), junto a la piscinica endespués de haberme metío entre pecho y espalda un secreto ibérico (que de grande que era… era un secreto a voces) en la barbacoa que organicé junto a mi buen amigo José María “Chemazdamundi” Gallardo (también encofrade) y pensé (sí, alguna que otra vez lo hago) en voz alta:

-Niño, ¿tú sabes algo de hacer una página güé de ésas?

Y Chemita que se estaba tostando en la tumbona de al lao, pengó un respingo tó asustao, derramóse encima el gin-tónic y dijo con voz aterrada:

-Dejarte a ti al cargo de una web es como darle una pistola a un mono. ¡Ni hablar!

Un par de horas y un par de patadas en los cojones después, logré convencerle para que me hiciera un güorpres de ésos alojado en su webring y con él de coadministrador (porque yo entiendo de informática lo que Robinsón Crusoe de televisores de plasma), eché a andar.

Eso es todo lo que quiero que sepáis (que es menos de lo que deberíais y más de lo que os interesaría).

Hala, ¿eh? A disfrutar.

Viciosos, que sois unos viciosos.

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